Bienvenido otoño
"Y casi sin darnos cuenta el gentío se va yendo con el fin del verano y
las visitas van mermando. Los encuentros afectivos de gran intensidad saben que
deberán esperar un período de tiempo propicio para nuevos encuentros. Esas son las
leyes del lugar, no es todo siempre, está acotado a circunstancias casi
idénticas que se repetirán cíclicamente y así como la naturaleza altera muchas
veces esos ritmos y nos asombra, podemos y sabemos que con creatividad aprendemos
a manejar los nuestros, pero ese es “otro cantar”.
Si estamos atentos a los cambios, año a año nos sorprendemos de ellos porque
son otros, son nuevos, son distintos… Podemos vislumbrar y olfatear que se acerca
el otoño y las bandurrias ya no circulan de a pares con la voz de corneta del
macho para atraer a la hembra, que no da señales de escucharlo. Siguen horas
dando vueltas por el terreno con la monótona melodía de corneta hasta que algún
perro se acerca y levantan vuelo.
Las vidrieras van cambiando, ya no hay ofertas de Kayaks y patas de
rana, mallas y anteojos de sol. Aparecen los primeros guardapolvos blancos en
las góndolas y ya dicen: “pronto a la escuela”, a estudiantes y maestros que aún
se regocijan en las arenas volcánicas de los lagos cercanos.
También se esfuman algunos olores a acacias y tilos, y muy, pero muy
lentamente, los colores se van matizando hacia el oro rojo, naranja y ocre,
según el árbol, la planta o el vegetal que el tiempo acaricie.
Libro de artista
Ana Quittard, 2017
Claro que nos damos cuenta en el momento en que El Bolsón se enciende de
rojos, sepias y anaranjados de los ñires y cohíhes, los robles, lengas y
mosquetas, que se presentan de manera espectacular. Basta transitar el camino
que va de Bariloche a El Bolsón en otoño, para vivir la mejor excursión posible
por la belleza de estas tierras.
Y el otoño, tan bienvenido para muchos, nos hace volver al eje que se
dispersó bastante en el extrovertido verano. Se abren los talleres para el
hacer creativo, los artesanos producen sus artesanías para las próximas ferias,
quizá de Semana Santa… Todo se hace más íntimo y laborioso.
En otoño el turismo es especial porque los visitantes buscan mayor paz,
sosiego, color y ritmo diferentes.
Tinta sobre papel. 2017
Medidas: 11 cm de diámetro.
Ana Quittard
Y el otoño se va despojando, lentamente, hasta
que ya no hay gente, como no hay hojas en los árboles, ni fuerza en el sol que,
ahora, solo entibia. Se despoja también el día de sus horas de luz, oscurece
más temprano algo así como a las seis de la tarde… "
Los maitenes, El Bolsón (Río Negro, Argentina)
24 de marzo de 2017





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